Valencia

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

08 de febrero de 2012

El Madrid de Borja Cobeaga

El Madrid de Borja Cobeaga

Nuestro colaborador, el escritor Luis Muñoz Diez, habla con el director de cine Borja Cobeaga

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Borja Cobeaga no necesita presentación, es uno de nuestros directores de mayor éxito después de dirigir El pagafantas, una película que arraigo de tal modo en el público que ha dejado hasta frases hechas. Ahora tiene en cartel la divertida comedia No controles. Borja es un hombre realmente encantador que transmite vida y ha tenido la amabilidad de contarme cuales son sus gustos a la hora de salir por Madrid en exclusiva para Travelarte.   

 

A mí, tanto como hacer cine me gusta salir a comer o a cenar. Me gusta mucho ir de restaurantes por que lo disfruto, y es una situación maravillosa para quedar con amigos, mucho mejor que cualquier otro plan. Sobre todo, hay un momento que ya no podré vivir, porque soy fumador, y es el momento que te sirven el primer vino mientras  esperas el primer plato, te fumas un cigarrillo y es un momento de éxtasis absoluto.

 

¿Por qué barrio te mueves?

Antes vivía en Malasaña y ahora en Opera. Mi restaurante favorito es El TreZe que está en la calle San Bernardino. Antes era El Zorzal y antes Zarabanda, y fueron trasladándose y me parece que hacen una cocina moderna, pero lo suficiente, no se pasan de modernez, pero tienen un punto muy currado, y claro como donostiarra y vasco no me escapo del topicazo y me gusta comer.

 

Dime un restaurante vasco en Madrid

En Madrid hay restaurantes vascos muy buenos, está el Dantxari, en Ventura Rodríguez, por ejemplo, es a un sitio en el que me gusta mucho comer y está muy cerca de la zona de cines de Plaza de España a los que me gusta ir. Madrid es una ciudad que me gusta muchísimo, te sientes cómodo desde el primer minuto.

 

 Madrid es una ciudad muy sugerente, y puede ser muy divertida.   

A mí, cuando me dicen “Te has tenido que venir a Madrid por  trabajo” yo les digo “no, me he venido a Madrid porque me da la gana, porque me gustan mucho las ciudades grandes”. Estoy muy cómodo y me gusta vivir aquí, y ya llevo muchos años. Oyes a amigos decir “Me voy a vivir a las afueras” y no me agobio nada. Yo salgo a comer por afinidad con gente de la profesión, y lo que podría ser un poco endogámico y alejarte de la realidad no lo es, porque en Madrid tienes el metro para cotillear.

 

¿Trázame un plan para pasar un buen día?

Para mí el plan perfecto es levantarme más o menos temprano, de repente, desde hace dos o tres años, me he vuelto ordenado y madrugador, cosa que no había sido en mi vida, puedo haber llegado a las cuatro de la mañana que a las ocho o las nueve me levanto. Me gusta salir y desayunar un pincho de tortilla en Bodega la Ardosa, en la calle Colón,13. Irme a una sesión matinal al Cine Ideal, en la plaza de Jacinto Benavente, que son en versión original, y luego quedar a comer con amigos. Soy fan de los restaurantes argentinos, porque compaginan la pasta de la comida italiana con la carnaza, y me gusta especialmente ir a La Cabaña, que está al lado del teatro Príncipe, en Ventura de la Vega.

 

Malasaña es una zona con muchos locales, siempre reñida entre los residentes y los que iban de copas.

Malasaña, la verdad, es que es un barrio que me gustaba para vivir pero ya estaba moderno de chiste. Estaba llegando un poco a la parodia de lo moderno en cuanto a bares.

 

¿Vendían progresía de diseño?

Sí, una cosa completamente superficial, pero en cambio hay un bar, el In Dreans, que está en la calle San Mateo, que me gusta mucho, tiene mucho encanto, moderno pero sin ínfulas. Eso es, sin ninguna ínfula.

 

¿Sales mucho por la noche o sólo los personajes de Pagafantas?

Sí, muchas cosas que salen en Pagafantas surgen de haber salido muchas noches buscando un bar a las tantas, y lo de la frase: “los miércoles son los nuevos viernes” su verdadero autor es Alberto González. La primera imagen de Pagafantas surge de dos chavales que no salen en mucho tiempo y se encuentran que no hay nada abierto.

 

¿Un bar para tomar cañas?

Pues la verdad es que acabo de descubrir en mi barrio a un ruso que no es exactamente de cañas, es más bien de vodkas, Blinis and vodka se llama. Está en Amnistía con Independencia. Mi novia me dijo “Es el sitio más vasco del mundo”. Y voy mucho.

 

¿Echas de menos algo de Donosita?

El marmitako que hace mi padre. En el norte se come muy bien, yo donde mejor he comido es en Gijón y en San Sebastian, pero si echo de menos algo no estoy tan lejos o puede venir mi padre a preparármelo. Mi padre ha estado en Navidad aquí porque somos mayoría. Mis hermanos están todos en Madrid, yo soy el pequeño y me llevo seis y siete años con ellos.

 

Yo soy el sexto hijo de una familia, ósea un hijo muy deseado…

El sexto es el que más se desea (se ríe), hijo de ogino, pero a mí me vino bien porque pasaron mucho de mí. Estuvieron más encima de los mayores, hay álbumes de fotos suyas, y mías seis o siete.

 

A los pequeños nos dejan en paz porque ya están todas las expectativas cubiertas, pero no dejas nunca de ser el pequeño.

Yo me he sentido siempre el mayor. Ellos son juveniles desde siempre. Tú ves a mi hermano que me saca siete años y jamás dirías que es mayor que yo. Yo ya tenía esta pinta a los dieciocho, Nacho Gabilondo, que es un director, me dice “Todo el mundo lleva un niño dentro menos tú, que llevas a una señora”.

 

¿Pero por qué una señora?

Lo de la señora es por meter el insulto, por joder.

 

¿Tienes mal genio?

No me suele aflorar y soy muy generoso. Tengo una amiga que me llama pagoréxico porque siempre me gusta invitar. Siento bastante desprecio por el dinero.

 

Ya me imagino, dedicándote al cine en estos tiempos…

Para ganar dinero me hubiera quedado en la tele donde trabajé de realizador en Gran Hermano. Me gustaría tener dinero para hacer las películas exactamente cómo quiero. Ah! y para salir a cenar, me gusta gastarlo así.

 

Hablar con Borja Cobeaga ha sido un verdadero placer y le deseo que le vaya tan bien con No controles como le fue con Pagafantas, y agradezco a Arrancha Benito y al Circulo de Bellas Artes todas las facilidades que nos han dado tanto a Pablo Álvarez para hacer las fotografías, como a mí para que mantuviéramos esta agradable charla.  

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